Estados Unidos enfrenta una creciente presión sobre algunas de sus reservas de misiles más importantes después de cinco meses de guerra con Irán. El Ejército ha utilizado prácticamente todos sus ATACMS y PrSM, armas de precisión que permiten atacar objetivos desde larga distancia, mientras sus inventarios de sistemas defensivos Patriot y THAAD también han disminuido.
Según información de Reuters, fuentes familiarizadas con los inventarios militares estadounidenses señalaron que el país ha consumido “prácticamente todos” sus ATACMS y PrSM disponibles durante el conflicto. La reducción ha generado preocupación porque estas armas permiten atacar objetivos sin enviar aviones tripulados a zonas protegidas por defensas aéreas.
En medio de esas revelaciones, el presidente Donald Trump aseguró que EEUU conserva grandes cantidades de determinadas municiones, aunque reconoció este jueves que en otros tipos las existencias están “un poco más ajustadas”. También prometió perseguir a quienes hayan filtrado información sobre los arsenales militares.
¿Qué misiles está agotando Estados Unidos?
Los principales sistemas señalados son los ATACMS y los Precision Strike Missile, conocidos como PrSM.
Ambos son misiles lanzados desde tierra que permiten atacar objetivos a grandes distancias con alta precisión.
Los ATACMS son un sistema que el Ejército estadounidense está retirando gradualmente, mientras que los PrSM representan su reemplazo más moderno y de mayor alcance.
El problema es que los PrSM todavía son relativamente nuevos y las existencias disponibles antes de comenzar la guerra ya eran limitadas.
Reuters señaló que estas municiones cuestan más de un millón de dólares por unidad y forman parte de las armas utilizadas para atacar objetivos dentro de Irán.
¿Por qué importa que queden pocos misiles de largo alcance?
Su principal ventaja es que permiten atacar desde una distancia segura.
Sin suficientes misiles de este tipo, EEUU podría necesitar recurrir con mayor frecuencia a aviones tripulados para bombardear objetivos, lo que puede exponer a pilotos y aeronaves a sistemas antiaéreos enemigos.
Las mismas armas también tendrían importancia en un eventual conflicto contra países con defensas más desarrolladas.
Fuentes citadas por Reuters expresaron preocupación de que mantener durante mucho tiempo el ritmo actual de consumo pueda reducir la capacidad estadounidense para responder a otras crisis o disuadir a adversarios como China y Rusia.
¿También están disminuyendo los misiles que protegen a EEUU?
Sí. El desgaste no se limita a las armas utilizadas para atacar.
Los sistemas Patriot y THAAD funcionan como escudos capaces de detectar e interceptar misiles enemigos antes de que alcancen sus objetivos.
Un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS) calculó que entre febrero y julio Estados Unidos utilizó alrededor de 65% de sus interceptores Patriot, mientras que el inventario de THAAD se redujo al menos 38% frente a los niveles registrados al comienzo de la guerra.
Dos fuentes consultadas por Reuters señalaron que esas estimaciones coinciden con datos internos del Gobierno estadounidense.
Al Jazeera citó además otros cálculos que reflejan la presión sobre estas reservas y señaló que especialistas consideran difícil encontrar sustitutos inmediatos para ambos sistemas.
¿Qué ha dicho Trump sobre la escasez de municiones?
Trump rechazó la idea de que EEUU haya quedado en una posición militar vulnerable.
Este jueves aseguró que el país posee cantidades prácticamente ilimitadas de algunos tipos de armamento, aunque admitió que la situación es distinta en otros.
“Tenemos ciertos tipos de municiones que son muy poderosas, de las que tenemos un suministro prácticamente ilimitado. Tenemos otras donde está un poco más ajustado”.
El Presidente también sostuvo que las compañías estadounidenses están construyendo nuevas instalaciones para aumentar la producción de Patriot, Tomahawk y otras municiones.
De acuerdo con Al Jazeera, Trump reaccionó además contra las filtraciones sobre los inventarios y aseguró que se buscará a quienes difundieron la información, para quienes planteó solicitar largas penas de prisión.
¿Qué pasó con Pete Hegseth y las versiones sobre el arsenal?
La controversia también alcanzó al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Al Jazeera recoge un reporte de The Washington Post según el cual Trump habría confrontado a Hegseth durante una reunión en Camp David por la situación de las municiones y porque previamente le habría señalado que el problema estaba resuelto.
Trump negó esa versión y expresó públicamente su respaldo al jefe del Pentágono.
Hegseth también ha rechazado los reportes que describen las reservas estadounidenses como peligrosamente bajas.
El Pentágono sostiene que las fuerzas armadas cuentan con las capacidades necesarias para cumplir las órdenes del Presidente y proteger los intereses estadounidenses.
¿Cuánto tardará Estados Unidos en recuperar sus reservas?
El Pentágono ya comenzó a aumentar la capacidad de producción, pero fabricar nuevos interceptores y misiles lleva tiempo.
Estados Unidos firmó un acuerdo de más de 3 mil millones de dólares con Lockheed Martin y Northrop Grumman para incrementar la fabricación de componentes destinados a Patriot y THAAD.
El plan permitirá triplicar la capacidad de producción de Patriot y cuadruplicar la de THAAD, según información del Pentágono recopilada por Reuters.
También existe un acuerdo con RTX, empresa matriz de Raytheon, para aumentar la fabricación de misiles Tomahawk desde alrededor de 60 unidades anuales hasta eventualmente mil por año.
Sin embargo, aumentar una línea de producción no significa recuperar inmediatamente todo lo gastado durante la guerra. Especialistas citados por medios estadounidenses advierten que reconstruir algunos inventarios puede tomar varios años.
¿Qué revela el desgaste del arsenal después de cinco meses de guerra?
La guerra con Irán comenzó el 28 de febrero de 2026 y ha obligado a EEUU a consumir tanto armas ofensivas como sistemas utilizados para proteger bases, tropas y aliados frente a ataques con misiles.
El problema no significa que Estados Unidos se haya quedado sin capacidad militar. El propio Pentágono mantiene reservas globales y puede trasladar armamento entre distintas regiones.
Lo que muestran los datos es una presión creciente sobre determinadas armas que son costosas, tardan en fabricarse y no cuentan con sustitutos inmediatos.
Ese es el punto detrás de la discusión que llegó hasta la Casa Blanca: no se trata únicamente de cuántos misiles quedan hoy, sino de cuánto tiempo puede mantenerse el actual ritmo de guerra sin reducir las opciones militares disponibles para una crisis futura.
Fuente: El Imparcial
